AS - 05/04/2013
El '7' blanco lleva una temporada impecable.
Su obsesión consiste en mejorar sus propios números y con esa mentalidad está haciendo historia en el club merengue.
Cristiano sigue peleando contra sí mismo, contra unos promedios goleadores nunca vistos en la historia del Madrid. Con su gol ante el Galatasaray, el portugués suma 45 dianas en 45 partidos en la presente temporada. 28 tantos en Liga en 28 partidos, nueve en Champions en nueve encuentros, seis en Copa en los mismos choques y dos en la Supercopa en la ida y la vuelta. Números impecables, la regularidad perfecta.
El portugués está empeñado en mejorar sus números en 2013.
Este año lleva 23 tantos en 21 encuentros, lo mismos números que Messi. Cristiano ha firmado en este periodo 14 goles en 11 partidos de Liga, tres tantos en Champions, cinco dianas en Copa y un gol con su selección.
El crack ha centrado sus esfuerzos en la Champions. Ya es el máximo goleador de la competición con nueve dianas en la 2012-13. Superó a Messi y Burak Yilmaz, que se han quedado con ocho. El '7' del Real Madrid podría aumentar su distancia la próxima semana, en la vuelta de cuartos, donde Messi es duda por lesión y Burak Yilmaz no jugará por acumulación de amonestaciones.
Histórico.
Cristiano suma 191 goles en 189 partidos desde que llegó al Real Madrid en 2009. Su promedio goleador (1,01) es el mejor de la historia blanca, puesto que Puskas firmó 0,93 tantos por encuentro (242 goles en 291 partidos). Su objetivo se centra ahora en cazar a Hugo como quinto goleador histórico.
Asimismo, el portugués lleva 32 goles con el Madrid en Copa de Europa (y otros 15 con el United). Superó los 31 de Gento en esta competición...
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martes, 30 de abril de 2013
Cristiano Ronaldo presenta su candidatura al trono de Messi como mejor jugador del mundo
EL CONFIDENCIAL - 28/02/2013
Cristiano Ronaldo tocó fondo el pasado verano.
Su cabeza no funcionaba. Sus piernas, su bien más preciado, tampoco. No sentía el reconocimiento del Real Madrid, de la afición, del club e incluso de sus compañeros. Hoy, seis meses después, todo ha cambiado, empezando por él, por su manera de comportarse dentro y fuera de los terrenos de juego, por su implicación en el equipo y hasta su manera de celebrar los goles. Ronaldo se dio cuenta que el camino que había elegido era el erróneo en esa lucha que tiene por ser el número uno del mundo. Comprobó que el fútbol es un deporte de equipo y que los premios llegan de la mano de los títulos, esos que logra con el equipo, y con el respeto de la afición, ese que llega con goles, buenos gestos y sonrisas, esas que muestra en los últimos tiempos. Ya no es el más guapo y el que más dinero gana. Ahora es "un hombre feliz por lo hecho, por el equipo y por la afición pero todavía no hemos logrado nada", afirmó con sus dos goles todavía calientes en la portería de Pinto.
La exhibición en el Camp Nou no hace si ratificar que el mundo del fútbol contempla a otro CR7, a un jugador que no conoce sus límites y que desde se inició 2013 sí que cuestiona el reinado de Leo Messi. Lo dicen los números y lo dice la importancia que ha adquirido en el Real Madrid. En la noche del martes, su simple presencia maniató a la defensa azulgrana que en ningún momento supo como contrarrestar su descomunal potencia. La imagen se asemeja a la vivida por el Real Madrid durante los últimos años con Messi enfrente.
Ese cambio de Cristiano llega, curiosamente, de la mano del club, de sus compañeros y de la propia afición. A todos los que puso en duda en los últimos días del verano pasado. De la entidad sabe que Florentino Pérez ya ha digerido el gesto de querer salir del Real Madrid. El presidente ya no le reclama el dinero para comprar a Messi y en verano hará oficial el nuevo contrato que tienen preparado y que le unirá a la entidad madridista hasta 2018. Como dicen en la zona noble del Bernabéu: "Se lo ha ganado en el campo. Ya no es el caprichoso de antes". Pérez le ha dado consejos, cariño y le dará dinero. Algo que va unido a las estrellas.
Elogios de sus compañeros
Al vestuario se lo ha ganado. "Cristiano es el mejor del mundo. Lo demuestra en cada partido. En las grandes ocasiones siempre está para ayudar y para ganar los partidos. No hay otro igual", dijo Sergio Ramos nada más terminar el partido del Camp Nou. Y es que el andaluz ha sido uno de los que más ha aconsejado a CR7 desde que en el mes de septiembre plantó cara a todo lo que pintaba de blanco. El segundo capitán fue el primero en hacer un aparte con el portugués a su regreso tras la tempestad provocada tras el partido ante el Granada. Le dijo lo que tenía que hacer a partir de ese momento y la respuesta de Ronaldo ha sido ganarse a todos los sectores del madridismo con humildad y trabajo. El ex del Manchester United se ha unido al grupo, ha aparcado gestos absurdos y alguna que otra tontería de sus primeros años, para centrarse en el fútbol, en el grupo, en sus compañeros. Ya no hay celebraciones cercanas al esperpento. Ahora busca al grupo y lo que ha conseguido es que todos jueguen para él, algo que quedó patente en el Camp Nou.
Cambio dentro y fuera del campo
A la afición le ha transmitido más cercanía y, sobre todo, respeto y trabajo. El Cristiano de los gestos y el de los reproches ha quedado en el olvido. Y no solo con los seguidores madridistas. Ahora se muestra más próximo en otro estadios que no son el Bernabéu. Aguanta insultos, como los recibido en el Camp Nou, pero lo hace sin gesto alguno. Ya no enseña pierna, ni se lleva la mano a la oreja. Ahora no celebra el gol al United por respeto. Ha salido con la cara partida del campo del Levante y de su boca no salió reproche alguno. Al revés, siguió jugando hasta que se dio cuenta que enfrente veía dos porterías. Está consiguiendo que las aficiones rivales nivelen el odio frente a la admiración que siempre despiertan los grandes. El Camp Nou le teme. Son ya seis partidos consecutivos marcando y decidiendo, algo que nadie había logrado en la historia del Real Madrid.
Ronaldo sueña con ser el mejor, con superar a Messi. Nunca lo ha ocultado pero ahora sabe que para ello, para desbancar al argentino, debe seguir el camino elegido allá por el mes de noviembre de 2012, justo cuando se dio cuenta que estaba en el mejor sitio y equipo posible para lograr lo que quiere, que no es otra cosa que levantar títulos y ser el número uno. "Ahora toca Manchester pero antes hay que intentar dar otra alegría a la afición", afirmó tras el éxito ante el Barcelona.
Cristiano Ronaldo tocó fondo el pasado verano.
Su cabeza no funcionaba. Sus piernas, su bien más preciado, tampoco. No sentía el reconocimiento del Real Madrid, de la afición, del club e incluso de sus compañeros. Hoy, seis meses después, todo ha cambiado, empezando por él, por su manera de comportarse dentro y fuera de los terrenos de juego, por su implicación en el equipo y hasta su manera de celebrar los goles. Ronaldo se dio cuenta que el camino que había elegido era el erróneo en esa lucha que tiene por ser el número uno del mundo. Comprobó que el fútbol es un deporte de equipo y que los premios llegan de la mano de los títulos, esos que logra con el equipo, y con el respeto de la afición, ese que llega con goles, buenos gestos y sonrisas, esas que muestra en los últimos tiempos. Ya no es el más guapo y el que más dinero gana. Ahora es "un hombre feliz por lo hecho, por el equipo y por la afición pero todavía no hemos logrado nada", afirmó con sus dos goles todavía calientes en la portería de Pinto.
La exhibición en el Camp Nou no hace si ratificar que el mundo del fútbol contempla a otro CR7, a un jugador que no conoce sus límites y que desde se inició 2013 sí que cuestiona el reinado de Leo Messi. Lo dicen los números y lo dice la importancia que ha adquirido en el Real Madrid. En la noche del martes, su simple presencia maniató a la defensa azulgrana que en ningún momento supo como contrarrestar su descomunal potencia. La imagen se asemeja a la vivida por el Real Madrid durante los últimos años con Messi enfrente.
Ese cambio de Cristiano llega, curiosamente, de la mano del club, de sus compañeros y de la propia afición. A todos los que puso en duda en los últimos días del verano pasado. De la entidad sabe que Florentino Pérez ya ha digerido el gesto de querer salir del Real Madrid. El presidente ya no le reclama el dinero para comprar a Messi y en verano hará oficial el nuevo contrato que tienen preparado y que le unirá a la entidad madridista hasta 2018. Como dicen en la zona noble del Bernabéu: "Se lo ha ganado en el campo. Ya no es el caprichoso de antes". Pérez le ha dado consejos, cariño y le dará dinero. Algo que va unido a las estrellas.
Elogios de sus compañeros
Al vestuario se lo ha ganado. "Cristiano es el mejor del mundo. Lo demuestra en cada partido. En las grandes ocasiones siempre está para ayudar y para ganar los partidos. No hay otro igual", dijo Sergio Ramos nada más terminar el partido del Camp Nou. Y es que el andaluz ha sido uno de los que más ha aconsejado a CR7 desde que en el mes de septiembre plantó cara a todo lo que pintaba de blanco. El segundo capitán fue el primero en hacer un aparte con el portugués a su regreso tras la tempestad provocada tras el partido ante el Granada. Le dijo lo que tenía que hacer a partir de ese momento y la respuesta de Ronaldo ha sido ganarse a todos los sectores del madridismo con humildad y trabajo. El ex del Manchester United se ha unido al grupo, ha aparcado gestos absurdos y alguna que otra tontería de sus primeros años, para centrarse en el fútbol, en el grupo, en sus compañeros. Ya no hay celebraciones cercanas al esperpento. Ahora busca al grupo y lo que ha conseguido es que todos jueguen para él, algo que quedó patente en el Camp Nou.
Cambio dentro y fuera del campo
A la afición le ha transmitido más cercanía y, sobre todo, respeto y trabajo. El Cristiano de los gestos y el de los reproches ha quedado en el olvido. Y no solo con los seguidores madridistas. Ahora se muestra más próximo en otro estadios que no son el Bernabéu. Aguanta insultos, como los recibido en el Camp Nou, pero lo hace sin gesto alguno. Ya no enseña pierna, ni se lleva la mano a la oreja. Ahora no celebra el gol al United por respeto. Ha salido con la cara partida del campo del Levante y de su boca no salió reproche alguno. Al revés, siguió jugando hasta que se dio cuenta que enfrente veía dos porterías. Está consiguiendo que las aficiones rivales nivelen el odio frente a la admiración que siempre despiertan los grandes. El Camp Nou le teme. Son ya seis partidos consecutivos marcando y decidiendo, algo que nadie había logrado en la historia del Real Madrid.
Ronaldo sueña con ser el mejor, con superar a Messi. Nunca lo ha ocultado pero ahora sabe que para ello, para desbancar al argentino, debe seguir el camino elegido allá por el mes de noviembre de 2012, justo cuando se dio cuenta que estaba en el mejor sitio y equipo posible para lograr lo que quiere, que no es otra cosa que levantar títulos y ser el número uno. "Ahora toca Manchester pero antes hay que intentar dar otra alegría a la afición", afirmó tras el éxito ante el Barcelona.
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